El encargado de la mansión

El encargado de la mansión

Alain provenía de una familia de clase alta. Era el último de su estirpe, ya que nunca le había interesado formar una familia. Él se sentía inmensamente feliz con tan solo ver como su fortuna se iba acrecentando al paso del tiempo.

Por supuesto, como todo hombre de negocios inteligente, se rodeaba de personas capaces que le hacían la vida más fácil.

Alain tenía ocho domicilios distintos alrededor de todo el mundo, es decir, una casa ubicada en los principales puntos comerciales (Nueva York, París, Londres, Berlín, etcétera).

La leyenda corta que voy a citar, ocurrió justamente en la mansión neoyorquina. A lo largo del año, tenía que hacer muchísimos viajes de negocios, por ese motivo, al administrador de la mansión, no se le hizo raro que su patrón le dijera lo siguiente:

– Te vas a quedar a cargo de la mansión por dos meses. Espero que cuando yo regrese, encuentre las cosas tal y como las dejé.

– Desde luego señor. No tiene de qué preocuparse.

– Ah, se me olvidaba. Impide que tus niños jueguen en la sala, ya han roto dos floreros. Tú piensas que no me di cuenta, pero tengo memoria fotográfica.

– Lo lamento. Si lo desea, el señor puede descontarme de mi salario el costo de los floreros.

– No puedo, pues eran piezas irremplazables. Pero no te lo estoy cobrando, sencillamente te pido que tengas más cuidado.

Alain se despidió y tomó la limusina que lo llevaría al aeropuerto. No bien habían pasado 72 horas, llamaron a la puerta de la mansión. El encargado fue abrir y para su sorpresa quien se encontraba afuera no era otro más que su patrón.

– Señor ¿qué hace aquí?

– Vengo a ofrecerte una disculpa por mi comportamiento del otro día. De hecho, quisiera que trajeras a tu esposa y a tus hijos a vivir aquí. No volverás a verme en años.

Después de esa frase, se fue sin decir nada más, dejando boquiabierto a su empleado. A los pocos días, éste fue visitado por un letrado quien le dijo que Alain había perecido la semana pasada en un accidente aéreo y que lo dejaba a él como dueño de esa propiedad además de la suma de 1, 000,000 de dólares.

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